Revalorizar lo “viejo”…
La cultura occidental, mayoritariamente, valora e idolatra la eterna juventud. Cuanto más envejecemos, más nos preocupamos por seguir pareciendo jóvenes. Pensamos que siendo (aparentando) eternamente jóvenes nunca llegaremos al final de la vida. Es difícil y complejo entender cuáles son los mecanismos conscientes e inconscientes que se juegan en esta negación a envejecer; lo que sí está claro es que es irrealista pensar que nunca llegaremos a viejos y, por ende, al final de la vida. El aferrarnos a la “eterna juventud” es negar una de las verdades más absolutas que existen y es que todo, absolutamente todo, es transitorio. Así como nacemos, luego crecemos y después partimos.
En las culturas orientales, mayoritariamente, sucede lo contrario. Se valora mucho a la persona adulta que, tras el paso de los años, va adquiriendo Sabiduría, Conocimiento, Madurez, Experiencia y Humildad. No se busca ser “eternamente joven”, sino que se transita cada etapa de la vida con la misma conciencia, intensidad y gratitud.
Desde todaviaservimos.com trabajamos para que podamos aprender e incorporar un poco de la cultura oriental para poder así empezar a valorar el recorrido que las personas mayores de 45 años tienen realizado en esta vida. Buscamos que las empresas tomen conciencia de lo mucho que todavía tienen para aportar las personas adultas. Buscamos que el Estado genere políticas que promuevan la inclusión, social y laboral, de esta población “invisible”. Buscamos tomar conciencia de que, tarde o temprano, todos seremos adultos mayores, todos necesitaremos que nos tengan en cuenta y todos necesitaremos sentirnos útiles después de los 45 o 50 años de edad.
Algún día, TODOS vamos a llegar a “viejos” y todos, más tarde o más temprano, vamos a partir de esta vida. El cómo partamos va a estar mínimamente relacionado con cuán útiles, necesarios, autónomos y reconocidos pudimos ser mientras estuvimos vivos. Por eso, para todaviaservimos.com, el trabajar y el sentirnos útiles, respetados y valorados, son una manera de dignificar el final de la vida de todos los seres humanos.

Me siento muy identificada con lo desarrollado en esta nota. Tengo 52 años y soy técnica en Recursos Humanos, pero me recibí a los 48 años, entonces es imposible pensar en un puesto de trabajo para mí.Realmente me gustaría demostrar que a pesar de la edad, puedo rendir correctamente . Me da alegría que haya gente renovando la política de formación de equipo de trabajo en las empresas. Gracias !!!!!
Me siento muy identificada con lo desarrollado en esta nota. Tengo 52 años y soy técnica en Recursos Humanos, pero me recibí a los 48 años, entonces es imposible pensar en un puesto de trabajo para mí.Realmente me gustaría demostrar que a pesar de la edad, puedo rendir correctamente en un trabajo. Me da alegría que haya gente renovando la política de formación de equipo de trabajo en las empresas. Gracias !!!!!
La definición que brinda la Real Academia Española sobre la palabra “viejo” es: “Se dice de la persona de edad. Comúnmente puede entenderse que es vieja la que cumplió 70 años. Antiguo o del tiempo pasado. Que no es reciente ni nuevo. Deslucido, estropeado por el uso.”
Los sinónimos que surgen para este término son, entre otros: anciano, vejestorio, veterano, centenario, añoso, arcaico, anticuado, antiguo, rancio, fósil, lejano, gastado, estropeado, deslucido, usado, destartalado, consumido, obsoleto, arruinado, y muchos más.
Considero que las personas mayores no son viejas, sino “adultas”, ya que el significado de este término según la RAE es: “Llegado a su mayor crecimiento o desarrollo. Llegado a cierto grado de perfección, cultivado, experimentado.”
Con mi corta edad y aún breve paso por este mundo, he visto a través de los años que toda experiencia me ha dejado una huella, un aprendizaje, una nueva perspectiva. Estoy convencida de que los años que vendrán me darán mayor sabiduría y madurez. Porque creo que de eso se trata la vida, de equivocarse y así aprender, de avanzar, de crecer y de constantemente renacer a algo nuevo.
Hay una frase que me emociona mucho: “En los ojos del joven, arde la llama; en los del adulto, brilla la luz”. Cada etapa de la vida tiene su esencia, y la de la adultez es rica en muchas virtudes que los jóvenes aún no hemos adquirido. Creo en una visión multigeneracional, que comulgue a cada ser humano por el simple hecho de ser humano, sea cual fuere la etapa de la vida que esté atravesando.
Como decía el músico Andrés Segovia, “La tragedia de la edad no es ser viejo, sino que se sea joven y la gente no lo vea.”
Realmente aprovecho este espacio para felicitar a Veronica, por el consepto que tiene a su edad, del cual si valora a las personas adultas, creo que personas como ella dirigiendo un Depto. de RRHH, valoraria mas a los empleados tanto jovenes como adultos, para el crecimiento de alguna empresa.
Decearia que esta empresa TODAVIA SERVIMOS llegara a mi pais por la gran descriminacion que se le tiene al adulto en las empresas o mas bien en los RRHH.