¿Qué puede estar sintiendo en este momento la persona que perdió el empleo?

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Seguramente la persona se sienta en estado de shock producto del despido o desvinculación.

“Respecto de las consecuencias psicosociales de la pérdida de empleo en las personas, en general se experimenta un proceso en seis etapas. Una primera etapa de conmoción que afecta a la identidad y autoestima de la persona, seguida de una etapa de optimismo por la puesta en marcha de mecanismos de defensa. Luego sigue una etapa de agresión contra el mundo laboral que se extiende al entorno en general; comienzo del pesimismo y sentimiento de incapacidad de revertir la situación; y, finalmente, la etapa del fatalismo, en la cual la persona se siente rechazada y genera rechazo en los demás…”

Si bien cada experiencia es única, el perder un trabajo implica vivir un duelo que, tarde o temprano, tenemos que asumir y atravesar. La mayoría de las personas, desde que nacemos, somos “programadas” para poner nuestra identidad (y el éxito) en lo que tenemos y en lo que hacemos. Y desde esta “programación”, cuando perdemos el empleo sentimos que perdemos la identidad, que dejamos de existir, que ya no valemos como persona, con todas las consecuencias psicológicas, emocionales y sociales que eso trae aparejado.

El perder el trabajo es mucho más complejo que dejar de percibir un ingreso económico a fin de mes. Implica también el dejar de “pertenecer” y el dejar de tener una “agenda” (obligaciones, horarios, etc) que nos ordena y nos conduce. Una persona que durante muchos años mantuvo la rutina de levantarse los lunes a la mañana para ir a trabajar, cuando esta rutina se corta queda totalmente descolocada y siente que no tiene un lugar a dónde ir y, mucho peor, en dónde estar (se siente extraña en su propia casa).

Muchas veces sienten resistencia a soltar su pasado laboral para poder reconvertirse internamente y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado. El tener que aceptar que la experiencia laboral muchas veces ya es obsoleta es un proceso interno que puede generar ciertas resistencias y mucha bronca y frustración. En los talleres grupales que brindamos en Diagonal sugerimos a las personas a que se animen a tomar la pérdida del empleo como una oportunidad para resignificar su vida y animarse a reconvertirse laboralmente, animarse a pensarse desde un lugar distinto.

Es bastante frecuente que la persona sienta vergüenza de pedir trabajo a sus conocidos. Se da muchas veces que las personas tienen una red de contactos importante pero sienten que están mendigando y se están rebajando si les cuentan a sus amigos y conocidos que están sin trabajo. Es importante entender que el hecho de pedir trabajo es una relación “win-win”, donde yo ofrezco toda mi experiencia y virtudes a la otra parte que lo está necesitando. Estoy “vendiendo” todo lo que tengo para ofrecer, y que seguramente sea mucho. Esta sensación de “mendicidad” se profundiza muchas veces por la sensación de inseguridad y desconcierto que nos genera el ser desvinculados de una empresa. “¿Por qué alguien se va a interesar en mí si me acaban de despedir porque seguramente ya no sirvo…?”, es un pensamiento “inconsciente” que se da con mucha frecuencia, sobre todo en los hombres.

Las personas tienden a pensar que son las únicas a las que les está pasando esto (el ser despedidas) y eso genera una sensación de soledad y angustia profunda. Cuando llegan a Diagonal y se dan cuenta de que hay miles de personas (“pares”) atravesando lo mismo sienten una sensación de alivio y contención. Ya dejan de sentirse “sapo de otro pozo” y se dan cuenta de que perder el empleo es parte de la vida de todos los seres humanos, sin importar edad ni sexo. La mayoría de las personas han experimentado un despido en su vida laboral, sobre todo las que tienen más de 45/50 años. El sentirse acompañados por pares les permite muchas veces soltar la mochila que cargan y se permiten ser acompañados y ayudados. Esto es muy importante ya que la carga emocional que genera esa mochila es muy pesada, sobre todo en una cultura en donde la identidad y el éxito están puestos en lo que hacemos y en lo que tenemos. Lo primero que trabajamos con las personas cuando se acercan a Diagonal es que se animen a cambiar su programación mental y pongan su identidad en lo que verdaderamente somos y no en lo que tenemos. Valemos por el “simple” hecho de ser personas, lo que tenemos y lo que hacemos es transitorio y fluctúa permanentemente. Dejar de aparentar para animarnos a ser quienes realmente somos

Más allá de todas estas sugerencias, lo fundamental es que la familia comprenda el momento que está atravesando la persona desempleada y puedan brindarle el tiempo, la escucha y la contención emocional que la persona, lo manifieste o no, necesita en este momento de shock que está atravesando. Si bien cada individuo es único, todas las personas, mas allá de las particularidades de cada una, necesitamos ser acompañadas y contenidas cuando atravesamos situaciones traumáticas…

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  1. [...] original: http://www.todaviaservimos.com/que_le_pasa_en_este_momento/ 01/02/2018By JuanArtículos PrevDiagonal en tapa de Diario La Nación Noticias [...]




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